Hay
preguntas que desde una perspectiva de la clínica psicológica me hago, motivo
del presente artículo; ¿Por qué tenemos miedo a cambiar? ¿Por qué la gente no
cambia? ¿Por qué muchas personas han acudido a terapeutas, coaching,
transformación personal, gurús, magia, limpias, meditación, yoga, terapia Gestalt,
psicoanálisis, psicoterapia racional cognitiva, medicina vibratoria, acupuntura
entre otras prácticas y su vida sigue igual? Me parece que no es que alguna de
esas técnicas no sirvan, ¿Dónde está nuestro punto ciego? ¿Dónde nuestros
nudos? Me parece que tiene que ver con el miedo a cambiar. El mundo se mueve a
pasos veloces, cambia todo, las formas de pensar y nosotros seguimos en nuestra
zona de confort, en ese lugar que nos da seguridad y que nos estanca a buscar
retos, a encontrar caminos. El conflicto humano lleva años acumulando como
almacén sentimientos negativos, recuerdos, experiencias que hacen que nuestra
percepción genere creencias que nos permitan vivenciar lo mismo. Un pensamiento
reducido a una experiencia negativa producto de introyectores (el introyector
es un mensaje negativo transmitido como mensaje durante nuestra vida) genera
una conducta automatizada que hace que nuestro sistema neuronal active viejos
esquemas y creencias que lejos de cambiar nos envejecen energéticamente. Por
ejemplo, en mi experiencia clínica las personas con baja autoestima proyectan
esa conducta hacia otras personas decidiendo en cierta forma la elección de una
relación, de una amistad o hasta de una pareja, mujeres con abaja autoestima
buscaran parejas con baja autoestima; otros casos, una joven que va mal en su
matrimonio seguramente activará una percepción distorsionada y producirá un
esquema de “todos los hombres son iguales” lo cual hará que reducirá su campo
de afectividad por temor al fracaso. La religión ocupa un campo importante como
refugio y alimentación o reforzamiento de muchas pautas de comportamiento.
Muchas personas empiezan a refugiarse en el campo del pensamiento mágico. La
tendencia actual es trabajar por un manejo emocional y dejar de entregar
nuestra vida al campo de las creencias mágicas. En mi experiencia personal se
requiere de un arduo trabajo en el terreno emocional para erradicar viejos
patrones incrustados, eso implica tareas muy difíciles como ejemplo, iniciar
con saber qué es lo que quiero en mi vida,
a que creencias vivo atado, trabajar con las sensaciones y revisar si
estas son producto de una mente hiperactiva, poner la atención de manera
flotante de tal manera que vivamos en el presente, esforzarnos en reconocer que
el pasado no lo podemos seguir arrastrando porque produce mucho sufrimiento,
que el pasado está muerto y que revivir los recuerdos dolorosos es revivir lo
muerto dejando de vivir en el presente. También es fundamental que dejemos el
futuro como expectativa que nos llena de ansiedad, el tiempo no existe, está en
nuestra mente. Trabajar con uno mismo implica una revisión exhaustiva de los
resentimientos, sentimientos, aversiones, los motivos de estos, en síntesis se
requiere un trabajo donde la conciencia ilumine a la mente. ¿Qué significa eso?
La mente -, nos dice el doctor Kinslow -, es como la bobilla y la conciencia
como la luz que alumbra esa bobilla. Efectivamente, la mente crea las formas
(pensamientos, creencias, ideas, conceptos, etc.). Pero esos no somos, puesto
que eso nos dirige, lo que debe iluminar esos conceptos, esas creencias, esas
ideas, es la conciencia. Si por ejemplo, dejamos que una creencia, un
pensamiento, una idea nos domine entonces decimos que cedemos poder a eso, al
ceder poder estamos dejando de construirnos en la trascendencia y nos
enajenamos. La conciencia ilumina la mente, entonces dejamos de ver la realidad
en función de esas creencias y pensamientos y la empezamos a mirar en una
perspectiva más abierta, sabiendo que la noción de la realidad es una
construcción social, nadie tiene la razón, solo miramos la realidad de acuerdo
a nuestra historia y vivencias. Decían los programadores neurolingüistas que,
la realidad no existe, lo que existe es una forma de percibirla. Un ejemplo de
una conciencia iluminada es, dejar de que nuestra mente se fugue y escape de
las amenazas, muchas personas crean juicios acerca de la conducta de los demás,
si lo miran, si hablan, si suponen que dicen (la cultura del rumor), entonces
la persona se siente amenazada, esa es la trampa de la mente, creer algo que
puede ser ilusión o que la producimos como fantasía. Hasta aquí me parece que
el trabajo interno implica una revisión constante de nosotros mismos y no
fugarse en el pensamiento mágico; la crisis humana a nivel emocional tiene una
tendencia peligrosa, querer buscar en los falsos curadores o literatura una
solución al conflicto; siempre he creído que, uno es el responsable de sus
pensamientos y de sus emociones, nadie más y si no empezamos por allí entonces
recurriremos a la fuga. No se trata de encontrar una respuesta al misterio
humano en los libros de superación personal, solo hay que mirarse y preguntarse
¿Cómo me quiero sentir? Usted se siente como se piensa. Una vieja historia me
recuerda la importancia d esto; en el océano había un pequeño pez que viajaba
para encontrar el océano, cierto día se encontró con un pez muy grande y le
pregunto; -oiga, sr. Pez usted que es muy grande y que tiene mucha experiencia
¿me puede decir dónde puedo encontrar el océano? A lo cual, el viejo pez le
contestó; - el océano es donde estás tú-.
No necesitamos buscar afuera lo que existe adentro, en ese lugar infinito
donde nuestras herramientas han sido autosaboteadas, allí done está tu corazón
allí estas tú.
Impulsar el crecimiento y el desarrollo para una mejor calidad de vida de las personas y grupos con un enfoque humanista, partiendo de una intervención psicoterapéutica que ayude a crear capacidades para proyectos de vida, desde la dimensión personal y grupal, la recomposición del tejido socio-comunitario e institucional a través de actividades de psicoterapia grupal, cultura y proyectos educativos y productivos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Excelente articulo. basicamente el rechazo al cambio es por miedo a lo desconocido.
ResponderEliminar