Impulsar el crecimiento y el desarrollo para una mejor calidad de vida de las personas y grupos con un enfoque humanista, partiendo de una intervención psicoterapéutica que ayude a crear capacidades para proyectos de vida, desde la dimensión personal y grupal, la recomposición del tejido socio-comunitario e institucional a través de actividades de psicoterapia grupal, cultura y proyectos educativos y productivos.
viernes, 25 de agosto de 2017
Autoestima para mujeres
Hoy quiero dedicar estas letras y reflexiones a la autoestima de las mujeres, ¿por qué para las mujeres y no para los hombres? La respuesta es simple, porque culturalmente atravesamos un modelo machista y patriarcal que está en guerra contra la psique femenina. Pondré un ejemplo de ello, la vida económica y social está orillando a las mujeres a incorporarse al trabajo, esa estrategia mucho más allá de su significado socioeconómico está afectando a las relaciones entre hombres y mujeres, pues en la dinámica familiar es muy común encontrar que cuando una mujer gana más que un hombre éste se ve afectado en su autoestima, generando muchas de las veces agresiones, frustraciones, inseguridad en la vida emocional masculina entre otras cosas; sin embargo, esa dinámica encuentra una salida que va a desencadenar por un lado un deterioro en la relación de pareja como en la vida masculina, esto sin generalizar. ¿A dónde se dirige la frustración masculina? Generalmente hacia la agresión a la mujer y ¿Qué pasa con la mujer? Muchas veces subyugada por la culpa termina adoptando al varón como un hijo (metafóricamente hablando), además de todas las responsabilidades domésticas que ya de por sí carga. No pretendo con esto justificar la victimización de las mujeres ni menos aún empoderarlas, sino que es fundamental encontrar una dosis de racionalidad que busque una equidad de género. La equidad muchas veces se vuelve un discurso enajenante dado que en la realidad se mira otra cosa, veamos también algunos ejemplos; una mujer que trabaja todo el día y llega a casa cansada a concluir tareas con los hijos o domesticas no constituye más que una sobreexplotación en el engranaje social. Es muy común justificar esto en razones morales, sea como figura que representa el papel cultural como mujer o como reflejo moral de que tiene que aguantar porque Dios dice. En realidad el poder femenino no tiene un cauce positivo pues lo cede silenciosamente al poder masculino, por eso las mujeres debilitan su energía psíquica y terminan agotando su vitalidad, enfermándose. Conozco cientos de casos donde el hombre ha ganado de manera sutil el poder femenino intoxicando la relación en pro de una zona de confort justificada o legitimada en una cuestión cultural y moral, esto finalmente va a desembocar en un estrés o cansancio no solo físico sino mental de la vitalidad femenina. El poder de la mujer ganado históricamente durante años logró que la mujer jugara una posición económica importante, logró un empoderamiento social, pero las estructuras psíquicas siguen siendo las mismas, muchas mujeres siguen haciendo el juego de ceder el poder a los varones y se ve reflejado en las relaciones de pareja, casos hay muchos, al terminar su relación la señora “x” entró en depresión porque su esposo la abandonó, la depresión constituye la falta de vitalidad otorgada simbólicamente al su esposo. Algunas estrategias que empezado a encontrar es que, las mujeres recuperen el poder, esto no tiene nada de malo dado que ya existe como una herramienta interna para movilizar las energías psíquicas. El poder consiste en convertirlo en estrategia emocional para que las mujeres puedan alcanzar la autonomía a pesar de su relación, en otras palabras ser pareja sin perder la individualidad. El poder femenino reduciría las codependencias, aumentaría la seguridad, empoderaría la relación simbólica con lo económico de tal manera que una ruptura no implicaría ese severo desgaste de cómo sobrevivir. Un segundo factor desde mi perspectiva es la construcción de un proyecto de vida, por lo general muchas mujeres pasan la vida entregando toda su vitalidad a los hijos, a la pareja, a la familia; ¿con que se quedan ellas? Se quedan solas, los hijos se van, en el matrimonio actual la probabilidad de separación es más alta y también se puede ir la pareja. Una mujer sin proyecto es una mujer que ha debilitado su vitalidad quizá por eso encontramos muchas con problemas depresivos. Hay que empujar la consciencia a educar a las jóvenes hacia un proyecto de vida, poner la energía en eso y dejar que ese proyecto en pareja o solas se convierta en prioridad, bien decía anteriormente que hay que superar el amor en su versión romántica y verlo como un compromiso con el otro, un compromiso que implica caminar juntos sobre un proyecto, proyectarse hacia un futuro con la certidumbre y no poniendo los pensamientos como prioridad en las cualidades físicas o psicológicas, no porque estas no sean importantes sino porque no pueden resultar a la hora de una relación más fundamentales que el proyecto. La autoestima comienza pues, en el poder y en el proyecto, sino hay alguno de esos veremos muchas mujeres rotas en una sociedad desigual.
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Es genial tu reflexión!! me ha encantado.
ResponderEliminarGracias por tu comentario Claudia Ariza
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